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El camino de la liberación

Se está hablando mucho acerca de la Liberación, de soltar el pasado, librarse de los apegos, anclajes, paradigmas limitantes, etc.   Sin embargo, el Camino de la Liberación es un Proceso, que conduce a un estado mental y espiritual determinado.

Existe un orden natural, en este proceso de Liberación y me doy cuenta de que, el Camino a recorrer no es infinito, como me dijeron y creí, si no que, culmina en un estado de coherencia entre pensamiento, palabra y hechos.

A este estado, seguramente seguirán otros, de ahí la calificación de Camino Infinito de la expansión de la Conciencia. Yo debo aclarar que, me estoy refiriendo a un Camino, que es conocido y ha sido enseñado por los Maestros y que concede ese estado de Liberación, que de ningún modo es el final de nada.

Como todo proceso, el de la Liberación, tiene unos pasos previos, que aunque están diferenciados, bien definidos y, no se puede crecer al siguiente sin pasar por el anterior, todos los pasos se dan a la vez. Es como una serie continua de reacciones en cadena. Sigue leyendo, no te detengas aquí.

En cada momento, todos los pasos se están produciendo simultáneamente, aunque a distintos niveles. Continuamente se están iniciando nuevas reacciones en cadena, que se dan al mismo tiempo. Y cada reacción, consta de todos los pasos.

Para expresar con mayor claridad las ideas que debo exponer, he tenido que rehacer este artículo, desde este punto, para explicar el proceso en sentido inverso, es decir, desde la Liberación, hacia el momento en que te encuentres.

Para liberarnos del pasado, de los apegos, de los viejos paradigmas y de los anclajes que nos mantienen sumidos en el letargo evolutivo, es condición indispensable un proceso de Perdón.

Este proceso debe incluir una petición de perdón por cualquier daño causado, actual o pasado, consciente o inconscientemente sobre algo o alguien.

Y una concesión de perdón y liberación hacia quien te haya causado daño presente o pasado,

También hay que perdonarse y liberarse por cualquier herida actual o presente, consciente o inconscientemente, causada a uno mismo.

Finalizando con un Agradecimiento y una declaración de resultado.

Resulta que, para perdonar y perdonarnos, necesitamos del Amor. Para poder perdonar y ser perdonados, primero debemos Amar.

Sólo desde el Amor hacia nosotros mismos y hacia los demás, podemos perdonar y ser perdonados. Enamórate de ti mismo, de cada parte de tu cuerpo, Agradece por ser tal y como eres.

Para poder Amar, primero hay que Aceptar. Posiblemente éste sea el paso más complejo en todo el proceso de Liberación y, el que mayor dolor cause.

El primer paso del proceso es la Aceptación. Aceptar todo lo que la Vida te ofrece, tal y como viene, incluyéndote a ti mismo, con tu cuerpo y características, sin juzgar ni etiquetar. Las cosas y las circunstancias, son como son, sin más, somos nosotros al clasificarlas como buenas o no, quienes las complicamos. Aceptación con Amor, pero sin resignación, pues se acaba entendiendo que cada uno es Creador de su propia Realidad y puede cambiarla con su voluntad. Hay que Aceptar sin resistir, en un Acto de Entrega y Rendición.

La escena que para mi mejor ilustra esta Actitud de Entrega, fue una secuencia cinematográfica que vi, en la que una gacela, corre desesperadamente, salta e intenta golpear con sus patas traseras, sin conseguirlo, a un guepardo que la persigue. La gacela muestra resistencia, maniobra en zigzag, pero cuando ya exhausta se rinde, ofrece su cuello al cazador, en una intención de minimizar su sufrimiento.

Cuando vi estas imágenes por primera vez, quedé impactado e incluso afectado por esta crudeza de la vida. He tardado años en comprender esta lección. Ahora, considero que la frase que mejor expresa este sentimiento, la pronunció Jesús cuando dijo: “Padre, cúmplase tu voluntad” que entiendo debe ir acompañada de: “Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí” que es lo mismo que decir Uno es Todo y Todo es Uno.

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