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Los hábitos constituyen los "automáticos" de nuestras vidas, los creamos a través de conductas repetidas y después ellos nos gobiernan. Alguien que empieza a fumar lo hace conscientemente, cuando ha repetido esa acción muchas veces, fumar se ha convertido en una necesidad física y psicológica que realiza automáticamente. Podemos asegurar que los hábitos que creamos terminan siendo nuestros verdugos o nuestros aliados, según su naturaleza.
Los hábitos son positivos o negativos, jamás neutros, porque producen consecuencias positivas o negativas en nuestras vidas. Los positivos constituyen las "virtudes", puerta abierta al éxito y la felicidad. Los negativos constituyen los "vicios", camino al fracaso y la infelicidad. Lo bueno que logramos en nuestras vidas es producto de las virtudes. Lo adverso es producto de los vicios. Los accidentes, las enfermedades, los hechos externos aunque parecen no depender de nuestras voluntades, son casi siempre el vicio de crear y mantener en las mentes, pensamientos negativos que por la "Ley de Atracción" creamos para satisfacer insconscientemente nuestras mentes. Resulta inviable triunfar a través de los vicios, es necio creer que se llega a ser el presidente de una gran compañia por ser el más incumplido o el más mentiroso. Como tampoco podemos esperar fracasos por ser los más organizados y respetuosos, los más estudiosos y los más consagrados.
Repito, que los hábitos son negativos o positivos, vicios o virtudes, y su principal característica es que son opuestos y que la presencia de unos destruye a los otros; por ejemplo, el hábito de comer moderadamente destruye el hábito de la glotonería. El hábito de mentir destruye la virtud de ser veraz. Lo anterior nos ofrece una excelente salida a quienes buscan superación en diferentes aspectos de su vida, en lugar de desgastarse luchando contra los vicios, ocúpese pensando en quien quiere ser y empiece a cultivar los hábitos que lo convertirán en ese Ser, por ejemplo, el hábito de la lectura te aleja del hábito de ver television en exceso.
El conjunto de los hábitos constituye el carácter de las personas; en quienes predominan las virtudes podemos decir que poseen un carácter fuerte, mientras que en quienes predominan los vicios poseen un carácter débil. Esta diferencia se debe a que las virtudes producen como por magia en las personas fuerza de voluntad, esa fuerza que requieren los triunfadores para lograr sus propósitos, mientras que las personas viciosas, los son precisamente por no poseer esa fuerza interior, es común escuchar a un fumador o a un alcohólico decir: "no he podido dejar el vicio", lo que demuestra su carencia de voluntad. El carácter como tal representa la "Calidad Personal", se es mejor persona en la medida en que se acumulen virtudes y es justamente esa buena o mala calidad la que determina el destino de cada uno.
Recuerde que los hábitos son el fruto de conductas repetidas y debemos admitir también que dichas conductas son el fruto de los pensamientos animados por los sentimientos, que el cuerpo está al servicio de su mente, que es imposible producir una conducta que no obedezca a un programa mental, por ejemplo intente cantar en este momento la canción infantil "los pollitos", pero por favor, cántela en alemán, si usted no tiene un programa mental del idioma alemán en su mente, jamás podrá producir la conducta de cantar en alemán. Lo anterior nos conduce también a otra realidad aún más importante: los programas mentales que son las fuentes de los pensamientos son a su vez creados por PALABRAS. Es imposible que usted piense en alemán sin hablarlo, primero tiene que pronunciarlo para irlo aprendendiendo y haciéndolo parte de su naturaleza.
El título de este escrito dice: "BENDECIR, EL HÁBITO TRANSFORMADOR", pues bien aclaremos que "bendecir" significa "hablar bien", así como maldecir significa hablar mal. Indudablemente las palabras son el principio de la creación, cuando una persona adopta el hábito de hablar bien, sin darse cuenta está creando programas mentales positivos que a su vez producen pensamientos positivos y éstos generan sentimientos positivos, sentirse bien; pensamientos positivos animados por sentimientos positivos generan conductas positivas que repetidas conscientemente nos da origen a los hábitos positivos, lo anterior quiere decir que los hábitos tienen origen como todo, en las PALABRAS.
"Todo lo que sucede lo hemos creado con nuestras palabras, lo que no ha sucedido en nuestras vidas es porque no lo hemos creado con nuestras palabras". Por favor detenga su lectura y repita en este momento en voz alta: "Yo soy muy rico, yo soy archimillonario, yo soy próspero", ahora responda, ¿cuánto hace que usted no se decía estas palabras?, ¿puede comprender ahora la razón de su situación económica? ¿cuántas veces ha repetido que es pobre, que no tiene con qué, que la vida está muy dura?
El mejor de los hábitos es "bendecir", hablar bien. Recuerde que cuando usted habla bien está creando programas mentales positivos, éstos producen pensamientos y sentimientos positivos. Estos animados entre sí, producen conductas positivas que repetidas nos forman hábitos positivos y estos acumulados forman nuestro carácter virtuoso que refleja nuestra buena calidad personal determinante en la construcción de nuestro destino. "Dime cómo hablas y te diré quién eres". "Si quiere asumir la responsabilidad de su destino, debe asumir ya la responsabilidad de su boca".
Cualquier palabra que pronuncie es como una cuerda que vibrará en su destino. Ya puede usted visualizar el destino de personas que permanentemente maldicen y se quejan. Definitivamente ho hay espejo que refleje mejor la imagen de un hombre, que sus propias palabras. Empiece ya a crear el más noble de los hábitos, el de bendecir, hable bien, hable bien de usted, de su familia, de su empresa, de su país y usted vivirá realmente en bendición.
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